Colombia es pasión… como siempre lo ha sido

Mayo 29, 2006

Por e-mail, han estado rotando la dirección de un video que todos los colombianos deberiamos ver. Si usted es uno de esos colombianos que siempre han querido mostrar al resto del mundo que colombia es pasión, vealo, si usted no es de estos pero quiere ver el video hagalo también (www.youtube.com/watch?v=lXMZQ8gY3WU).

Es un video muy tierno, muestran imagenes de Colombia… si esas imagenes que todo el mundo ha visto de Colombia, las imagenes de Paola Turbay, de Juanes, de Shakira, de Carlos Vives, de Juan Pablo Montoya, de Bogota, de Cartagena y de las orquideas. Además es muy bonito que una niña, gringa, nos explique a todos how "in Colombia we are ordinary people… and very good, good, good people".

Será que en Colombia, la pasión será la misma de siempre? será que son los mismos que ya tienen imagen los que debemos seguir mostrando? o será que hay mas lugares (además de la muralla de cartagena, y de monserrate)? será que hay otra gente, bonita, bella, exitosa, trabajadora?

Creemos que sí y demasiado.

Colombia como siempre, ha sido pasión… y no necesitamos una niña americana de los suburbios explicandole al mundo como ven ella y los demás americanos a Colombia… La pasíón de Colombia es nuestra. Colombia es pasión (un bonito copy publicitario que en verdad no dice nada), COLOMBIA somos nosotros. La pasión somos nosotros.


No entendemos

Mayo 25, 2006

Alguien que nos explique.

Al fin que somos???
Marxistas disfrazados de estudiantes, intelectuales e indigenas.
Ó
indigenas, intelectuales y estudiantes disfrazados de Marxistas.


La democracia y la paz* (fragmento)

Mayo 20, 2006

*Estanislao ZuletaConferencia pronunciada en el campamento
de Santo Domingo, Cauca, en el mes de
Mayo de 1989, dirigida a los guerrilleros del
M-19 que se habían establecido allí a la
espera del desarrollo de las negociaciones
del proceso de paz, que condujo finalmente a
su desmovilización y a su integración a la
vida civil.
 

El dialogo es la exigencia mas importante de nuestra época, pero detrás del dialogo se necesita que haya alguna fuerza. La fuerza no es necesariamente violencia. Un sindicato tiene la posibilidad de parar y por eso es una fuerza. Es muy probable que con trece ilustres pensadores inermes el gobierno no se sentaría a discutir como si lo haría con el M-19 que tiene algún poder. 

El dialogo respaldado por las masas tiene fuerza y resulta más decisivo que un poder armado porque no se pueden oponer las armas. En España una vez muerto Franco, el rey decide pasar a una formación democrática y convoca a elecciones, pero se descubre que el franquismo como opinión política solo tenia en ese momento el 2% de los votos, después de cuarenta años de poder y toda la prensa adversa prohibida. El ejercito español tenia todas las armas eficaces y todo el volumen del poder militar concentrado y monopolizado, salvo el grupo dela ETA. Es una buena lección sobre lo que puede ser la eficacia de una dominación armada. ¡NINGUNA!. También el ejercito argentino ha intentado varias veces dar un golpe pero como tiene toda la sociedad en contra no tiene nada que hacer aunque tenga todas las armas y los otros no estén armados. Una fuerza armada puede que no sirva para nada. Para forzar el dialogo se necesita muy frecuentemente tener una fuerza, que no tiene que ser necesariamente una fuerza armada. No hay que creer demasiado en las armas. La capacidad de dominar a una población que repudia a un régimen por completo, y en una forma casi unánime, es ninguna. 

Hoy en día el aprendizaje del dialogo es el elemento más importante para la supervivencia de la humanidad. En otra época, hace muchísimos años, la humanidad primitiva se encontró también al borde de perecer porque estaba rodeada de especies que estaban mucho mejor dotadas y tuvo que agruparse en tribus. Y como no es instintivo en nosotros ser gregarios, a diferencia de las hormigas y las abejas que no necesitan inventar idiomas para entenderse entre sí porque disponen de sistemas heredados de señales, la humanidad tuvo que inventar el lenguaje, las instituciones, las leyes, la prohibición del incesto, el estado, porque solo en grupo se podía hacer frente a los desafíos de un medio hostil externo. Ahora, la humanidad tiene que inventar el dialogo para sobrevivir, porque ya no lo amenaza un enemigo externo, sino ella misma con las armas; además va a destruir la naturaleza si no aprende a dialogar y a concretar. Si los estados a nombre de su soberanía se niegan a dialogar y hacen lo que les da la gana, lo que esta en peligro otra vez es la supervivencia de la humanidad. 

El dialogo actualmente, en todos los niveles, es una condición de supervivencia. El dialogo tiene que ser en alguna medida racional, es decir, prestarse a la argumentación. Tenemos que estar dispuestos a sustentar por medio de argumentos las propias posiciones y estar dispuestos a oír los argumentos del otro. Si uno no esta dispuesto a eso puede hacer pactos de no agresión, por comodidad, pero no establece un dialogo. Para que exista dialogo efectivo, tenemos que partir de la hipótesis, como principio de un dialogo de que no tenemos toda la verdad. La idea de que el otro está completamente equivocado, o de que yo no tengo nada que aprender en la discusión y me siento a discutir porque las cosas están difíciles y la otra salida sería más peligrosa no es un buen comienzo para el dialogo efectivo. 

Tampoco se puede forzar un dialogo. Una característica esencial de una mentalidad democrática en un sentido moderno es que no acepta el pluralismo por la sola razón de que es imposible conseguir la unanimidad, es decir, como un mal menor: puesto que de hecho los hombres piensan distinto, los partidos piensan distinto, los grupos piensan distinto, las gentes tienen diversas opiniones, creencias religiosas y gustos, pues aceptémoslo. Por el contrario, el dialogo impone que la argumentación del otro puede tener aspectos validos, que las diferencias pueden enseñarme, y que por lo tanto es bueno que existan. 

Es imposible que nos sometamos a una sola idea sin caer en el terror absoluto. Y por el terror tampoco se puede someter a los hombres a una dominación. Hay dos cosas a las que no se puede obligar a nadie que ya sabía Platón desde la antigüedad: a pensar y a amar. El tirano más terrible, con el aparataje más espantoso, lo puede obligar a uno a arrodillarse, lo puede torturar para que confiese – a veces con éxito – lo puede intimidar para que no salga a la calle, le puede poner toda clase de trabas, lo puede obligar a callar por miedo, pero no lo puede obligar a pensar como piensa él. Mucho menos lo puede obligar a que lo ame, o a que deje de amar lo que ama. El amor y el pensamiento representan el límite infranqueable de la libertad. El fracaso absoluto de cualquier tirano esta exactamente en ese límite donde el hombre piensa, desea y ama. 

Aprender a amar la pluralidad es algo verdaderamente difícil. Estamos acostumbrados a creer en nuestra idea como la única verdadera, no cuestionable ni enriquecible; a declarar herejes, revisionistas o cualquier otra cosa al que difiera de nuestra idea; a pensar en términos de buenos y malos; a organizar partidos fanáticos que producen naturalmente, como el hígado produce bilis, sus ortodoxos y sus herejes. 

La primera mitad del siglo XX fue una época catastrófica para la humanidad, con los partidos tanto de derecha (Hitler) como de izquierda (Stalin) en el poder, con la verdad absoluta y la seguridad absoluta de la historia en el bolsillo: en la historia triunfara la raza superior o en la historia triunfara la verdad. El que se oponga contra lo que yo estoy diciendo no esta contra mi sino contra la historia, contra la naturaleza de las cosas, contra la verdad, o en otras épocas contra dios. 

Ellos no son mas que los voceros de la naturaleza; de la biología, de la historia, de dios. No es lo mismo estar en desacuerdo con un señor que se denomina Stalin que estar en desacuerdo con la historia. Pretender hablar a nombre de la historia universal es una de las formas perversas de la identidad imaginaria: yo, quien les habla, soy la historia universal, o el representante de dios. Si ustedes están en desacuerdo conmigo están en desacuerdo con dios. Esta idea parece muy grotesca pero la desgracia del asunto es que funciona. 

La delegación de Irán a las Naciones Unidas en el año de 1984 declaró que ellos no se sentían comprometidos por ningún pacto laico entre hombres que reconociera los derechos humanos, porque solo estaban comprometidos con la ley divina tal como se expresa en el Corán. Y si se acordaba algo que contradijera la ley divina no habría la menor duda de que no estarían de acuerdo con eso. Esa es su concepción sobre los derechos humanos. En el Corán dice, no una sino siete veces, que el mayor deber del musulmán es matar al infiel. Con este tipo de derechos humanos no se puede desde luego hacer ningún gobierno democrático. 

Hay que aprender, pues, que la pluralidad es un enriquecimiento y que el dialogo racional es la manera efectiva y real de tratar a los hombres como iguales. En el dialogo racional es donde nosotros aprendemos la noción de igualdad. La igualdad no quiere decir semejanza ni uniformidad. No se trata de negar la existencia de la diferencia de ideales, de deseos, de pensamientos, de gustos, de costumbres. Por el contrario es magnifico que existan las deferencias, pero que no se conviertan en pretexto de una dominación. Solo así tiene sentido la igualdad; que la diferencia no de pie a que unos dominen a los otros. 

Ahora bien esa igualdad es la que se produce en el dialogo racional. Cuando uno trata a un hombre como un inferior, no trata de demostrarle sino que lo amenaza, lo intimida o lo obliga; cuando lo trata como un superior no trata de demostrarle tampoco, sino que le suplica o lo seduce. Solo se le demuestra a un igual. El dialogo con argumentos es una escuela de igualdad humana. No se trata de que yo acepte algo porque el otro me puede pegar o disparar, sino porque he comprendido que su argumento es correcto. Eso es otra cosa.


Write something and send it out to the world…

Mayo 12, 2006

"Each time you write something and you send it out into the world and it
becomes public, obviously everybody is free to do with it what he pleases,
and this is as it should be. I do not have any quarrel with this. You should
not try to hold your hand now on whatever may happen to what you have been
thinking for yourself. You should rather try to learn from what other people
do with it."

-Oslan Auspic, Remarks on the public realm, 1996.p.20


Pensadurias y Hablamientos se pregunta:

Mayo 11, 2006
  • Por qué la gente no desea con más ahinco ser menos gente y mas persona???
  • Por qué todo el mundo piensa, pero todo el mundo calla???
  • Por qué le tememos a la muerte???
  • Por qué no aceptamos a los pesimistas???
  • Por qué no reconocemos en la historia de los demás nuestra misma historia???
  • Por qué existen tantas cosas del amor y el desamor, y ninguna de ellas lo encierra tal y com es???
  • Por qué nos sentimos tan diferentes???
  • Por qué la mediocridad se ha convertido en el proyecto estudiantil por excelencia???
  • Por qué en Colombia nos gusta tanto el futbol (sobre todo si es el que se juega en otro lado)???
  • Por qué hay tantas preguntas y tan pocas respuestas???

El libro de los abrazos (Fragmentos)*

Mayo 5, 2006

* Eduardo Galeano

El Mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir a lo alto del cielo.A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.- el mundo es eso – reveló – . Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que el viento ni se entera, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Celebración de la subjetividad

Yo llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos.

Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores.

Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso:

- no te preocupes – me dijo –. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.

Tradiciones futuras

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan, y ese lugar es mañana.Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano muy pasado.

Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía nos dicen que somos los hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni se alquila. Mientras llueven pájaros muertos sobre la ciudad de Bogotá, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y las selvas en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, del suelo, el aire y el alma.

También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo de producción y de vida, es la más remota de la tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenecen a los tiempos que vienen y presienten un nuevo NUEVO MUNDO. Porque nada hay menos foráneo que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.

La televisión 2

La televisión ¿muestra lo que ocurre?En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra. La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad. Porque la vida es un espectáculo: a los que se portan bien, el sistema les promete un cómodo asiento.

La televisión 3

La tele dispara imágenes que reproducen el sistema y voces que le hacen eco; y no hay rincón del mundo que ella no alcance. El planeta entero es un vasto suburbio de Dallas. Nosotros comemos emociones importadas como si fueran salchichas en lata, mientras los jóvenes hijos de la televisión, entrenados para contemplar la vida en lugar de hacerla, se encojen de hombros.

En América Latina, la libertad de expresión consiste en el derecho al pataleo en alguna radio y en periódicos de escaso tiraje. A los libros, ya no es necesario que los prohíba la policía: los prohíbe el precio.


Yo, Tú, El, Ella: Nosotros!

Mayo 1, 2006

Por: Jacobo Ospina

Estas son ahora palabras sobre el papel, ya no hacen parte de ese mundo mío propio. No van dirigidas a nadie en particular y sin embargo un amplio grupo de personas van a tener contacto con ellas. Pero, ¿qué decirle a esta multitud anónima encargada de leerlas? ¿qué hay para contar? Pues este es un medio de comunicación muy especial, que por pequeños instantes congrega a varios lectores sobre un mismo tema. Y dado que ahora nada parece congregarnos, puedo dirigir la mirada y decir algo sobre eso, sobre lo que nos une, sobre lo que nos es propio, sobre un sentimiento colectivo de identidad.  

El panorama puede ser planteado así: por un lado, los valores (idealmente) fundamentales e implícitos: el respeto al otro, a la diferencia, todos somos humanos y por eso todos y cada uno debemos ser valorados en nuestra individualidad. Por el otro, las tecnologías masivas de información continúan enviándonos esquemas de vida extranjeros, nacidos en circunstancias muy distintas a las nuestras, difícilmente alcanzables y de dudosa pertinencia. Que además, tienen cada vez más cobertura tanto en el territorio geográfico, como en el de la mente. Entonces se inundan nuestras cabezas con formas ajenas, extrañas; aires de otros lados poblan nuestro espacio y exigimos ser respetados en nuestra individualidad, limitada de por sí.  

Nadie parece preguntarse por lo que nos es propio, por lo nuestro. Y es que no se sabe hacia donde mirar para encontrar la salida. Un sentimiento colectivo de identidad podría venir del pasado, pero la historia burló nuestras raíces más fundamentales y no hay una imagen en la cual nos encontremos con nuestros antecesores históricos. Para no ser muy específico, nuestra historia parece comenzar cuando el otro lado del mundo nos descubrió. Indígenas, africanos y colonizadores desembocaron en una mezcla indefinida, de la que es complicado sacar un modelo unificador, pues actualmente no somos ninguno de los tres. Y la consecuencia de tantos posibles legados históricos mezclados, es una historia inerte, que queda en los libros pero que da razón del presente: pueblos confundidos, en guerra, de corruptos intereses personales, pendientes del movimiento extranjero. 

No encuentro cómo construir identidad a partir de la historia. ¿Qué nos queda? El presente. Un sentimiento colectivo no puede provenir más que de las experiencias mismas, de la forma en que las organicemos y relatemos. Así que aquí me encuentro, exponiendo estas “pensadurías y hablamientos” que se pasean por mi cabeza, para que usted también aproveche y se anime a escribir algo, para que quizá por primera vez, empecemos a conocernos y a hablar de nosotros, de lo que nos pasa, de lo que nos importa y quizá algún día podamos reconocernos como independientes y respetar las individualidades. Es indudable que existen las capacidades y las formas de hacerlo, el potencial es apenas perceptible en la manera en que nos desenvolvemos en los distintos ámbitos de la vida. Deportes, música, comida, baile, costumbres, acentos, colores y regionalismos dan fe de lo anterior.  

En fin, muchos males se deben a que nos reconocemos unos muy distintos de otros, no encontramos el lugar de vernos y querernos como iguales. Pareciera que venimos de puertos distintos, que tenemos destinos diferentes y por eso colisionamos. Quizá podemos andar juntos colaborándonos. La invitación es a que mire a su alrededor y se de cuenta de que aunque tengamos todos caras muy distintas (cosa que no sucede en otros lados), todos hablamos el mismo idioma, todos tenemos un corazón, y todos nos reímos mostrando los dientes.